Perfil

Gabriela Rubio, escritora de literatura infantil y juvenil e ilustradora

Gabriela Rubio es escritora de literatura infantil y juvenil y también ilustradora. Estudió diseño gráfico. A lo largo de su carrera ha desarrollado otras disciplinas vinculadas al mundo de la literatura y la edición, como la escritura de guiones.

Como escritora ha publicado más de una veintena de títulos para edades muy variadas, desde bebés hasta público juvenil, cosa que le permite contar con un catálogo amplio y diverso de temáticas y registros. Algunos de estos títulos se han traducido a catalán, euskera, francés, italiano, coreano o japonés.

Como ilustradora, tiene más de sesenta libros infantiles publicados y desde hace muchos años es colaboradora habitual del diario La Vanguardia. Es la coordinadora del Curso de Especialización en Ilustración Infantil y Juvenil de EINA Centre Universitari de Disseny i Art de Barcelona adscrito a la UAB, donde también da clases en la Diplomatura de Ilustración Creativa.

La obra de Gabriela ha sido reconocida en diversas ocasiones. Algunos ejemplos son el Premio Lazarillo de Ilustración, el Apel·les Mestres de Literatura Infantil Ilustrada y el Patito Feo en reconocimiento a su trayectoria profesional.

Pequeña biografía de Gabriela Rubio

Gabriela Rubio nació en Las Palmas de Gran Canaria y de pequeña regresaba a menudo a las islas, a pesar de que ella y su familia se habían trasladado a una casa en Madrid, porque sus abuelos y sus tíos seguían viviendo allí.

Su familia estaba llena de artistas y de pilotos, así que Gabriela creció entre esculturas, dibujos de mujeres desnudas, cuadros pintados antes de 1930 y varias ciudades de Europa. En aquella época la gente no viajaba tanto como ahora, pero recuerda haber estado en un hotel en Londres cuando tenía siete años, y también que pasó unas navidades en Santiago de Compostela.

A los doce años, estuvo en Sudáfrica y en Suazilandia. Y a los once en Disney World, en los Estados Unidos de América.

Durante la adolescencia Gabriela aprendió varios idiomas, cosa que le parecía imposible porque hasta los trece años solo había hablado español. Pero, entonces, entró en un colegio americano y tuvo que empezar a hacerlo todo en inglés, hasta los exámenes de matemáticas.

Un poco más tarde viajó a Francia con su abuela, que en realidad no era canaria, sino de París. Gracias a eso ahora habla un francés horrible, pero le sirve para que todos la entiendan cuando está en Francia y ella también les entiende a ellos. Más o menos.

Después vino a Barcelona y aprendió catalán.

Aquí tuvo por primera vez su propia casa y empezó a hacer cada vez más las cosas que de verdad le gustaban: prepararse caprichos para comer, leer toda la noche sin parar y luego levantarse a la hora que le apeteciera, tener animales de compañía, volver a bailar ballet como cuando era pequeña y escribir libros.

Ahora tiene dos hijos. Por su culpa ha tenido que volver a usar el despertador todos los días, pero aprende muchas cosas de ellos y dice que son “el mejor animal de compañía”. Viaja de vez en cuando a París y también a Rio de Janeiro. Últimamente ha aprendido algo de portugués.

Entrevista a Gabriela Rubio por Pau Giner, 11 años

Hola, muchas gracias por haber aceptado nuestra invitación.

Gracias a ti por invitarme.

El día que viniste al cole —a 3º y 4º de primaria— nos gustaron mucho tus libros, y los que más nos gustaron fueron "Nano no estudia" y "La bruja Tiburcia".

¡Que bien!

¿Cuantos libros has publicado?

Creo que tengo publicados 23 libros que he escrito yo. No lo sé seguro porque a veces pierdo la cuenta.

¿Sólo escribes libros infantiles?

Mi intención no es escribir libros infantiles necesariamente, sino tratar temas que me parecen interesantes de la manera más simple posible. Eso hace que las historias que escribo puedan ser leídas por niños, a veces de siete años, a veces de doce... y por eso todo lo que he escrito hasta ahora se ha publicado en colecciones infantiles. Pero tengo, por ejemplo, un proyecto de cómic que es para adultos.

¿Cómo empezaste a ilustrar y a escribir libros?

Empecé a ilustrarlos porque me hice amiga de algunos ilustradores. Así supe que había un premio muy importante al que me podía presentar con dibujos sueltos si era capaz de montar una historia con ellos. Yo tenía un gato y una gata, se llamaban Eco y Vodka. Me gustaba dibujarlos, así que tenía muchos dibujos de un gato que dormía y una gata muy inquieta que saltaba de aquí para allá y siempre estaba nerviosa. Me di cuenta de que podía montar fácilmente una historia haciendo que una mosca entrara en la habitación donde estaban los gatos, y “mosqueara” a la gata mientras el gato seguía durmiendo tan tranquilo. Con eso me presenté al concurso y gané. A partir de ahí empecé a publicar ilustrando libros para otros escritores. Bzzz… tardó más en publicarse porque entonces las editoriales no se interesaban por libros que no tuvieran texto. Hasta que Helena O’Callaghan, que entonces era editora, me lo dijo: le escribí un texto, y me lo publicó.

¿Cómo te inspiras para escribir los libros?

Anoto las ideas que me vienen a la cabeza sobre las cosas que me interesan o me preocupan. Como siempre, a las personas, nos preocupan tantas cosas, eso no es nada difícil. Las preocupaciones de cada momento hacen que busques soluciones y eso genera historias.

¿Cómo empiezas un libro?

Creo que nunca he escrito ningún libro de un tirón. Lo que hago es que, de vez en cuando, tomo notas sueltas sin preocuparme demasiado de si están bien escritas y, a veces, me dedico a escribir de manera casi automática todo lo que se me ocurre sobre alguno de los temas que te dije antes. Eso lo guardo. Y al cabo de unos años, cuando me lo vuelvo a encontrar, veo cuáles de las ideas que anoté se pueden convertir en un cuento.

Y más o menos ¿cuánto tardas en acabar un libro?

Diez años… ¿O quince? Sí, creo que diez años es una medida bastante normal. ¡A veces tres o dos! Mucho más difícilmente uno o dos meses... Creo que sólo hay un libro que hice muy rápido, en tres meses o así. Pero normalmente soy muy lenta porque empiezo un proyecto, lo dejo y sigo otro… Y voy avanzando en muchas cosas a la vez.

¿Te gustaba leer cuando eras pequeña?

Me gustaba mucho. Por ejemplo, tenía toda la colección de Tintín porque mi madre los fue comprando a medida que salieron, y me acuerdo de que yo leía los bocadillos sin casi mirar los dibujos, cosa que imagino que debe ser un poco rara. ¡Aunque empecé como Ilustradora! Y tengo que reconocer que eso me ayudó mucho porque siempre había sido más lectora que una persona que se fijara especialmente en las imágenes, y en cambio ahora vivimos en un mundo muy visual.

¿Te sientes satisfecha al acabar un libro?

Muuucho, mucho. Es muy reconfortante ver que has conseguido llegar al final. A veces, lo más difícil es seguir adelante hasta acabar, porque es un trabajo muy largo. ¡Diez años... imagina!

¿Dónde trabajas, en casa o en una oficina?

Ahora comparto estudio con otros ilustradores, pero de eso sólo hace dos años. Antes siempre había trabajado en casa, mientras ponía la lavadora.

¿Qué te gusta más, escribir o dibujar libros?

Depende... ¿A ti qué te gusta más, comer o dormir? Normalmente, si has estado durmiendo toda la noche, preferirás comer y si ya has comido mucho, preferirás dormir. Con la ilustración y los textos pasa lo mismo.

¿Qué prefieres hacer, libros para niños o el cómic que estabas haciendo para mayores?

Lo que más me gusta es desarrollar historias bastante largas, da igual si luego resulta que son para niños de nueve, de doce, o para mayores...

¿De pequeña qué querías ser?

No lo sabía. Me gustaba un poco todo, pero no tenía una vocación... Además era muy tímida, y muchas cosas que ahora hago, como dar clases y contestar entrevistas, me parecían imposibles.

¿Qué libro te gustó más escribir e ilustrar?

Me gustan mucho varios de mis libros por distintos motivos. Por ejemplo, me impliqué mucho con Nano no estudia porque en él quise reflejar algo que pasaba con mi hermano: desde pequeño, era muy inteligente pero no era un buen estudiante. Yo quise hacer una historia con un personaje como él.

¿Cuántos años tienes?

¡Vaya... muchísimos! Nací en 1966 o sea que ya tengo casi cincuenta años, aunque no me lo puedo creer. ¡No sé cuándo pasé de los 35!

¿Enseñas a dibujar a tus hijos?

Les ayudo a observar mejor de manera que, cuando dibujan, por ejemplo, les menciono  cosas en las que aun no se han fijado, para que se den cuenta de que están ahí. Esa es mi manera de enseñarles: no poniéndoles el lápiz de una determinada manera, sino haciéndoles observar un poco mejor.

¿Les gustan tus libros?

Ejemmm... a mi hijo si, le gustan mucho porque es pequeño y aun no sabe que son míos. Mi hija siempre ha sido muy crítica, pero creo que también le gustan, sí. Aunque a veces las dos nos ponemos un poco nerviosas, porque para mi es muy importante su opinión y a las dos nos da un poco de miedo que haya escrito algo que no le guste.

Muchísimas gracias por todo el tiempo que nos has dedicado.

Muchas gracias a ti. Tendrás mucho trabajo, porque ha sido una entrevista muy larga y muy bien hecha. ¡Gracias!